Autoestima

La infancia y adolescencia constituyen los períodos más críticos para el desarrollo de la autoestima.

Son etapas en las que necesitan hacerse con una firme identidad, conocer sus posibilidades y sentirse valiosos como personas que avanzan hacia el futuro.

Un niño/a con baja autoestima no se aprecia lo suficiente a sí mismo, por lo que se siente inseguro y poco capacitado.

Las consecuencias de una baja autoestima son las siguientes:

  • Depresión y tristeza.
  • Sensación de inferioridad o incapacidad.
  • Timidez y dificultades para la interacción social.
  • Quejas por no sentirse valorado por los demás.
  • Estar a la defensiva y frustrarse con facilidad.
  • Utilizar con frecuencia expresiones como “no puedo” o “no sé hacerlo”

 

Una baja autoestima se asocia al inicio temprano del consumo de alcohol y drogas, así como a la depresión, aislamiento, y apatía generalizada.

En estos casos acudir al psicólogo ayuda al niño/a a confiar en sí mismo y sus capacidades.

Una autoestima positiva constituye un pilar fundamental para  desarrollar  una personalidad sana, segura y eficiente en todos los terrenos, académico, afectivo, social o laboral.

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