Depresión

Los niños y adolescentes con depresión son más vulnerables, ya que  por su falta de madurez no siempre saben explicar sus sentimientos y emociones.

Es conveniente no subestimarla, puesto que interfiere negativamente en su desarrollo y crecimiento personal.

Los síntomas pueden variar dependiendo de la personalidad del niño/a:

  • Expresiones de tristeza y desdicha.
  • Hipersensibilidad, llanto fácil.
  • Irritabilidad, es una de las particularidades más conocidas de la depresión infantil.
  • Negativismo, resulta difícil de complacer.
  • Problemas de conducta, falta de disciplina o actitud desafiante.
  • Pérdida de confianza, autoestima y sentimientos de inferioridad.
  • Cansancio, pérdida de energía.
  • Dolores y molestias físicas (de cabeza, de estómago), sin una causa que los justifique.
  • Pensamientos o ideas de suicidio.

En el caso de los adolescentes con depresión, pueden aparecer problemas con el consumo de drogas, alcohol y conductas de riesgo.

Ante estos síntomas, es conveniente acudir al psicólogo para realizar una evaluación del problema y determinar el origen y mantenimiento de la depresión infantil.

Una parte del tratamiento se dirige a los padres, que en ocasiones sienten impotencia y frustración por no saber cómo ayudar a sus hijos.

Durante la terapia se proporcionan  pautas para mejorar la comunicación y solución de conflictos, para actuar de forma empática con ellos.

El objetivo, es mejorar su estado de ánimo y lograr que aprendan a manejar sus emociones actuando de forma adaptativa.

Durante la intervención psicológica se potencia el desarrollo de estrategias de afrontamiento positivas, para ayudarles a superar las dificultades.

En estos casos  es muy importante reforzar la  autoestima y confianza en sí mismos.

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