Irritabilidad – Autocontrol de los impulsos

El autocontrol consiste en la capacidad de regular nuestros impulsos de forma voluntaria y consciente, para conseguir un equilibrio personal.

El niño/a con dificultades para regular sus emociones,  no sabe controlarse y presenta descargas emocionales como rabietas, gritos, huída, lanzamiento de objetos, etc.. 

Estas reacciones se producen de forma casi automática, ante cualquier imprevisto o negativa que acontece a su alrededor.

Normalmente después de este comportamiento, aparecen sentimientos de verguenza y culpa al ser conscientes de que su conducta es inapropiada.

En ocasiones estos episodios se refuerzan, si con ello consiguen lo que quieren.

Finalmente pueden convertirse en un patrón de comportamiento.

Por tanto es importante acudir al psicólogo para aprender a  desarrollar  estrategias y formas saludables de controlar su rabia e impulsividad.

El objetivo de la intervención psicológica es lograr su equilibrio emocional, para mejorar las interacciones familiares y su buena adaptación a los compañeros y la escuela. 

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