Duelo

El duelo no debe ser considerado una enfermedad, sino una respuesta emocional natural a un acontecimiento tan traumático como puede ser, una ruptura sentimental o la muerte de un ser querido.

Se trata de situaciones muy dolorosas en la vida de una persona, ya que se acaba el vínculo pero no el amor.

El sufrimiento que provocan  es muy intenso y requiere un gran esfuerzo superarlo, cuando no somos capaces de afrontarlo se produce un duelo patológico.

Pueden desarrollarse diferentes formas de duelo complicado:

Duelo crónico:

  • Con el paso del tiempo la persona no puede superar la pérdida y se resiste a aceptar lo ocurrido, paraliza su vida y mantiene constantemente una postura de dolor. 

Duelo retrasado:

  • En un principio se pretende ignorar el sufrimiento, pero pasado un tiempo emerge con gran fuerza, porque el problema es que el dolor oculto siempre retorna.

Duelo exacerbado:

  • La persona está desbordada por el dolor, para  eludirlo realiza conductas de evitación, como consumo excesivo de alcohol o drogas, centrarse obsesivamente en el trabajo.

Duelo enmascarado:

  • Se presentan cambios negativos a nivel conductual, cognitivo o emocional, sin que la persona tenga consciencia de su relación con la situación.

 

En estas situaciones acudir al psicólogo ayuda a afrontar la pérdida, disminuir la angustia y tristeza así como a facilitar la expresión emocional de sus sentimientos.