ANOREXIA NERVIOSA

La adolescencia es la edad en la que con más frecuencia se producen los trastornos de la conducta alimentaria.

La preocupación por la imagen corporal y la necesidad de aprobación social, hacen que el adolescente sea más vulnerable a desarrollar este tipo de conducta.

La anorexia nerviosa se caracteriza por presentar:

Una restricción de la alimentación:

  • Para presentar un peso significativamente más bajo al considerado adecuado para la  edad y grado de desarrollo.

Un miedo intenso a engordar:

  • Pese a estar en una situación de infrapeso.

Una alteración y distorsión de su imagen corporal:

  • No es  consciente de su extrema delgadez.

En ocasiones se realiza  ejercicio físico intenso o se practican purgas con vómitos autoinducidos o diuréticos con la intención de adelgazar.

La persona que lo padece no manifiesta conciencia de enfermedad, por lo que  continúa realizando una dieta extrema, empeorando aún más su estado de salud.

El tratamiento psicológico está enfocado en los siguientes objetivos:

– Recuperar un peso saludable.

– Examinar las ideas y actitudes que se presentan sobre la comida y el peso.

– Cuestionar los prototipos de belleza establecidos.

– Mejorar la autoestima y el autoconcepto.

Una parte importante del proceso terapéutico, es la Terapia Familiar en la que todos los miembros de la familia son parte activa de la misma, para ayudar al paciente.

 

BULIMIA NERVIOSA

 La bulimia nerviosa se caracteriza por la presencia de las siguientes conductas:

Presencia de atracones recurrentes:

  • En los que se ingieren  grandes cantidades de alimentos en un corto espacio de tiempo. Durante ellos se tiene una sensación de pérdida de control sobre lo que se come.

 

Conductas compensatorias inapropiadas:

  • Para evitar la ganancia de peso, como provocar el vómito, uso excesivo de diuréticos y ejercicio físico intenso.

 

La autoevaluación personal está altamente influida por el peso y la silueta corporal.

 

Esta situación crea un marcado malestar emocional, que genera sentimientos de culpa y  un empeoramiento de la imagen corporal dando lugar a un círculo vicioso.

Quien lo padece normalmente presenta una gran insatisfacción con su imagen, así como ideas sobrevaloradas sobre el peso y la figura.

Cuando los atracones ya se han establecido, pueden precipitarse por diferentes circunstancias como, ansiedad, tristeza, cólera o estrés.

En estos casos la comida cumple una función de regulación emocional.

En esta situación acudir al psicólogo es necesario para modificar los pensamientos y actitudes que mantienen estas conductas.

Durante la terapia psicológica se trabajará para conseguir un equilibrio en la alimentación, junto con el fortalecimiento de la autoestima y una imagen positiva.

TRASTORNO POR ATRACÓN

El Trastorno por atracón se caracteriza por la presencia de:

Atracones recurrentes:

  • En los que se ingiere una gran cantidad de alimentos en un corto espacio de tiempo, con una gran sensación de pérdida de control.

 

Durante los atracones se presentan los siguientes síntomas:

  • Ingesta mucho más rápido de lo normal.
  • Se come hasta sentirse desagradablemente satisfecho.
  • Se come a solas para esconder la voracidad. 

 

No se realizan conductas compensatorias inadecuadas:

  • Como vómitos, ayuno o ejercicio físico excesivo.

 

Los atracones normalmente se producen con alimentos hipercalóricos, principalmente dulces.

Quien lo padece, siente un profundo malestar y arrepentimiento al recordar dichos atracones.

Todo ello genera una serie de pensamientos negativos, que pueden llegar a cronificar el problema.

En estos casos acudir al psicólogo es  muy conveniente para para disminuir y eliminar estos síntomas compulsivos.

Durante el tratamiento también se establecerán formas más saludables, de gestionar las emociones.

En estas situaciones también están afectadas otras áreas como la identidad personal o la autoestima. Todas ellas  serán tratadas en su conjunto, para conseguir la mejora emocional y física.

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